Terapia de pareja: 4 tipos distintos para solucionar problemas del día a día

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Las relaciones interpersonales en general son complejas. Puntualmente, las relaciones de pareja revisten una complejidad mayor, que se nutre de la convivencia diaria, de las características de cada una dde las partes, de la personalidad de cada uno, entre otros diversos factores que influyen en ella. Aunque escape al ideal de amor que se muestra en muchas películas, series, libros y redes sociales, la realidad es que estar en pareja es un esfuerzo y un trabajo diarios.

En este contexto, es muy frecuente que aparezcan conflictos, roces, molestias, problemas, e incluso puntos de inflexión que las parejas deben afrontar. En algunos casos, la situación puede resolverse por sí sola, entre las personas implicadas, y permitirles continuar con su relación sin ningún tipo de deterioro. En otros casos, es posible que el problema exceda las capacidades de solución de la pareja, lo cual hace necesaria la intervención de un profesional.

Así se llega a la terapia de pareja como opción para encontrar una respuesta a las dificultades que esas dos personas tengan en un determinado momento. Pero no existe un solo tipo de terapia de pareja, que se aplique de forma homogénea a todos los pacientes, sino que hay diversos tipos de tratamientos.

En general, se trata de un tipo de terapia de gran utilidad para aquellas parejas con problemas y conflictos importantes o para aquellas que buscan solucionar problemáticas menores pero que pueden llegar a afectar a la relación. Lo más habitual es que detrás de los diferentes problemas se esconda la presencia de algún tipo de frustración o insatisfacción con algún aspecto de la relación, generalmente vinculada o empeorada por la falta de comunicación.

Es posible que no exista una demanda clara más allá de la presencia de problemas relacionales, siendo uno de los principales aspectos a trabajar la de dilucidar el motivo de la insatisfacción con el objetivo de encontrar medios para reducirla y introducir cambios que permitan la resolución de los conflictos. Sin embargo, en otros casos la causa del conflicto puede estar más delimitado a una circunstancia, situación o discrepancia concreta.

Algunas de las principales causas que suelen llevar a una pareja a acudir a consulta suelen ser la aparición de una infidelidad, problemas o ausencia de comunicación, mala convivencia, presencia de celos, dependencia emocional, problemas de fertilidad, disfunciones sexuales, ausencia de metas compartidas o percepción de falta de implicación por una de las partes, discrepancias en la educación de la prole, discrepancias estructurales a nivel de problemas de jerarquía o ausencia de equidad en el poder o problemas inesperados tales como el fallecimiento de un hijo o el diagnóstico o padecimiento de alguna enfermedad médica crónica o terminal o un trastorno mental.

De acuerdo al tipo de terapia que la pareja busque o necesite y a los problemas que tenga, se considerará qué tipo de tratamiento es más adecuado.

La terapia de pareja llevada a cabo desde la perspectiva psicodinámica suele centrarse en la presencia de conflictos producidos en la infancia o en el desarrollo temprano como causa de la generación de problemas de pareja en el presente. Además, se analiza el uso de mecanismos de defensa como la proyección en el otro de los propios miedos o la introyección de características del otro en el propio self del individuo.

Otros aspectos destacables son el alto valor dado a la relación terapéutica y a las fantasías conscientes e inconscientes de cada uno de los miembros de la pareja, especialmente en lo que a la relación se refiere.

Otro de los tipos de terapia de pareja más conocido -que también lleva a la aplicación de la terapia familiar- es la que se basa en el paradigma sistémica. En este caso la relación de pareja es vista como un sistema abierto en el que se produce un intercambio de roles, normas y relaciones. La mayor parte de problemáticas se suelen vincular a problemas de comunicación, ausencia de captación o expresión de las necesidades de cada miembro de la pareja o de la aparición o mantenimiento de roles fijados que llegan a volverse disfuncionales y generadores de sufrimiento.

También existe la terapia cognitivo-conductual, que actualmente es la que se utiliza con mayor frecuencia. Este tipo de terapia suele vincularse a las cogniciones, creencias, expectativas y pensamientos de cada persona, así como en los comportamientos derivados de ellos. De este modo, es habitual que bajo este paradigma se trabajen las divergencias en cuanto a expectativas en la relación, la presencia de conductas que suponen sufrimiento para una de las partes.

Otro de los tipos de terapia de pareja, quizás menos conocida que las anteriores, es la basada en el enfoque humanista. Desde este enfoque se busca que los miembros de la pareja desarrollen y optimicen sus potencialidades, y se descubran a sí mismos. En este tratamiento, se considera que es el desarrollo de la individualidad de cada miembro de la pareja lo que va a llevar a que la unión entre ambos sea más sólida.

Es importante tener en cuenta que las mencionadas no son las únicas terapias de pareja que existen. Hay otros tipos, que se focalizan en aspectos diferentes de los problemas que existen en la relación y abordan el tratamiento desde allí.

Al momento de determinar qué tipo de terapia se quiere hacer es necesario tener en cuenta esta información y, en la mayoría de los casos, concurrir a un profesional para que haga el análisis pertinente y la derivación al tratamiento que considera más adecuado.

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